¿Cómo se desarrolla el diseño de producto?

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¿Sabes cuál es el proceso de diseño de un producto?

Vivimos rodeados de objetos diseñados con un fin y objetivo. Objetivos que fácilmente pueden ser estéticos, funcionales o comunicativos y que se resaltan para intentar hacerse un hueco en este mercado tan competitivo. Objetos que intentan captar nuestra intención de una manera u otra para que ellos sean los escogidos de entre todos los demás que satisfacen la misma necesidad o deseo. Objetos que sin saberlo ni pretenderlo han cambiado nuestra forma de ver las cosas y a los que les imprimimos un momento o sentimiento. O simplemente, objetos que pasarán desapercibidos y que desecharemos de un momento a otro. Sin embargo, pocas veces nos paramos a pensar quién ha diseñado e ideado esos objetos tan insignificantes pero a la vez significantes.

¡Los diseñadores!

Ya sean industriales, gráficos o tecnológicos, los diseñadores son personas que crean, innovan y reinventan. Personas que ven más allá y que mediante técnicas y determinados conocimientos, consiguen materializar cualquier idea por alocada que sea. Concretamente, queremos acercaros al mundo del diseño de producto. Un mundo marcado por los factores señalados anteriormente, la estética y el funcionalismo, y al que se le suma otro aspecto de gran relevancia: la comunicación. Porque un objeto bien diseñado tiene que comunicar y expresar una idea, que a su vez debe ser clara para quien lo use, vea, analice o admire.

 

Desde Heartcore vemos necesario comprender qué es y qué abarca el diseño industrial, para de ese modo poder entender el diseño de producto. Este tipo de diseño tiene como objetivo principal el diseño de nuevos productos, conceptos y servicios que otorguen un valor añadido a la empresa y al mercado. Por ese motivo, la creatividad y la innovación adquieren una importancia especial. Siendo más precisos, el cometido del diseñador industrial se diferencia del cometido del diseñador de producto en que el primero debe saber fabricar dicho producto, no solo diseñarlo. Aun así, no es extraño encontrar diseñadores industriales provenientes de otras disciplinas y que inevitablemente se apoyan en los consejos procedentes de expertos para comprobar si sus diseños pueden llegar a producirse en la realidad.

 

Ahora sí, es el momento de adentrarse en el mundo del diseño de producto. El diseño de producto consiste en un proceso a través del cual se crean nuevos productos que posteriormente serán vendidos. En este proceso los intangibles se convierten en tangibles, y se compone de varias fases: tres fases generales y al mismo tiempo primordiales común a cualquier problema que se plantee: análisis, conceptualización y síntesis. Concretando más, el diseñador de producto busca primero qué es lo que necesita o desea el potencial consumidor. Esta necesidad o deseo puede nacer del consumidor o puede ser creada por el diseñador o la empresa misma. Además ha de tenerse en cuenta la forma en que las personas utilizarán el objeto y al mismo tiempo, la forma en que las personas desearán utilizar ese objeto. Como puede observarse, es esencial centrarse en el público objetivo para llevar a cabo un buen desarrollo de producto. Posteriormente, el diseñador de producto da vida a esa necesidad o deseo mediante su diseño. Dicho diseño no está completo hasta la elección de los materiales, la propuesta de maqueta y la evaluación del posible éxito del producto. Por ello, los diseñadores de producto tienen que estar en constante contacto con diseñadores industriales, que controlan los tipos de materiales y los procesos de producción.

 

En relación al éxito de un diseño, este reside en el buen desarrollo de todos los pasos anteriores. Sin embargo, es inevitable que se produzcan fracasos bien por productos defectuosos o por la no aceptación del producto a consecuencia de errores cometidos en el proceso de diseño. Lo cierto es que muchos diseños nuevos fracasarán y algunos ni siquiera llegarán a lanzarse en el mercado. Otros diseños en cambio, no tendrán una muerte tan prematura, sino que pasado un tiempo pasarán a ser obsoletos intencionadamente o no. Inevitablemente, esta situación consigue desmotivar y frustrar a más de un diseñador. El no saber si tu producto está destinado al éxito o al fracaso, y que todo el esfuerzo y empeño al final acabe en la basura.

Por esa misma razón la innovación y la reinvención se convierten en el mejor aliado de los diseñadores de producto, estos dos factores suponen ese impulso competitivo que podría hacerles un hueco a estos producto entre todos los demás productos diseñados por la competencia.

 

Uno de los diseñadores que ha llevado al pie de la letra esta idea es Héctor Serrano. Este valenciano se encuentra la vanguardia del diseño de producto a nivel internacional y ha desarrollado diseños como El Botijo Siesta (creado junto a Raky Martínez y Alberto Martínez ) y La Superpatata.

 

La Siesta es un botijo con el que Serrano busca recuperar el uso de un producto nacional español para almacenar agua y reinsertarlo en nuestro uso cotidiano mediante su rediseño. Además al no suponer contaminación alguna ya que puede reutilizarse y no está fabricado en plástico, Héctor Serrano quiere favorecer a que el consumidor tome conciencia del cambio climático y la sostenibilidad. Por ello, supone un ejemplo de cómo lograr una mayor sostenibilidad mediante la recuperación de objetos tradicionales.

Por otro lado, La Superpatata es una lámpara diseñada para adaptarse a las necesidades del consumidor. La luz que desprenden estas lámparas con forma de globo puede ser regulada, puede usarse también como almohada, como objeto anti-estrés y es útil para calentar la cama. Además su flexibilidad enriquece la creatividad del consumidor, quien decidirá cómo disponer estos objetos luminosos.

Tras haber hecho un pequeño repaso al diseño de producto, llegamos a la conclusión de que el principal objetivo de un diseñador de estas características es beneficiar al consumidor. Los productos son diseñados para solventar un problema para el consumidor y buscan que el usuario se sienta identificado con dicho producto. El diseñador busca que el consumidor valore, entienda el objeto pero más importante aún, que se enamore de él. Para ello es necesario que el diseño exprese una sola idea para que el consumidor capte un mensaje claro y conciso.

 

 

Y bien, ¿cuántos objetos creéis que llegarán a diseñarse dentro de unas décadas?

Esa es una pregunta que muchos han formulado y cuya respuesta es común a todos: la misma cantidad o más que los diseñados en estos años. No obstante, el futuro es impredecible al igual que el ser humano y en Heartcore preferimos quedarnos con una frase que Héctor Serrano repite mucho: “me interesa el futuro del presente más que el futuro del mañana”.

 

 

 

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